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A continuación se presentan otros tipos de adivinación como los siguientes:
Aeromancia. Adivinación mediante la observación deliberada y
específica de los fenómenos atmosféricos, incluyendo nubes, tormentas, cometas,
vientos y otras fuerzas.
Alectromancia. Adivinación con gallos. Al aire libre, se
formaba un círculo con pequeños trozos de papel, cada uno de los cuales llevaba
una letra del alfabeto. Se ponía un grano de maíz en cada letra. Entonces se
colocaba un gallo blanco en el centro del círculo. Las letras que el ave picaba
deletreaban el mensaje relacionado con el futuro del adivino. Es una
antiquísima forma de adivinación y un aspecto de la ornitomancia.
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Alfitomancia. El trigo o la cebada se utilizaban en un
juicio profético, cuyo propósito era descubrir al culpable de un delito. Los
sospechosos eran reunidos. Se les pedía que dijeran, "Si te estoy
engañando, que este pan actúe inmundamente sobre mí". Luego se les servía
una porción dle pan de trigo o cebada. Los inocentes no sufrirían ningún efecto
dañino, mientras que los culpables tendrían un ataque de indigestión tan doloroso
que les sería imposible ocultarlo. En ocasiones, la rebanada se untaba con
verbena antes de servirse. Por ser una hierba sagrada, la verbena podía prestar
una ayuda vital en estos casos.
Aluromancia. Adivinación practicada con harina. Se escribían
palabras y frases que establecieran posibles futuros en trocitos de papel. Cada
hoja se enrollaba dentro de una esfera de harina. Luego, las esferas se
mezclaban por completo nueve veces y se elegía una. Al leerla, la esfera
elegida revelaba el futuro. Apolo presidía esta forma adivinatoria. Las
galletas de la suerte —una invención norteamericana, de la que los chinos no
son culpables— son una forma moderna de esta antigua práctica.
Blblíomancia. Se abría cualquier libro aleatoriamente y el
texto revelaba el futuro. Alternativamente, se insertaba un alfiler en un libro
cerrado; luego se abría y se leía el pasaje relevante. Se utilizaban todo tipo
de libros, pero muchos cristianos usabanla Biblia para esta práctica un tanto pagana. En la
antigua Grecia, se preferían las obras de Hornero y Eurípides. Los romanos
confiaban en Virgilio. Una variante de esta práctica es la siguiente: formule
una pregunta binaria. Abra al azar un libro, cierre los ojos y deslice su dedo
hasta una frase. Cuente el número de letras de la oración, ignorando la
puntuación. Si es par, la respuesta es sí; si es impar, no.
Ceromancia. Adivinación que requiere cera fundida. La cera
se derretía en una olla de bronce sobre un fuego lento; luego, se vertía
lentamente en una vasija con agua fría. Los símbolos y formas creados por el
endurecimiento de la cera al contacto con el agua se leían para proporcionar
augurios del futuro. Esta práctica aún está vigente.
Ciclomancia. Adivinación en la que se consulta una rueda
giratoria. Probablemente fue el antecedente de la famosa herramienta de juego,
la ruleta.
Coscinmancia. Adivinación con un cedazo y una pinza o
tijeras. Es un antiguo método para descubrir la iden¬tidad del responsable de
un delito.
Critomancia Adivinación con comida. En tiempos antiguos,
generalmente se le asociaba con la comida sobrante o quemada como ofrenda en
los altares; los pasteles eran uno de los sacrificios favoritos. Una vertiente
moderna consiste en hornear objetos pequeños —dedales, nueces enteras, anillos,
etc.— dentro de pasteles o panqués, o insertarlos en puré de papa. La persona a
quien se le sirve la pieza que contiene el amuleto determina su futuro según su
significado tradicional. Los anillos simbolizan matrimonio; las nueces, salud;
la moneda de plata, dinero. En Inglaterra, esta práctica data por lo menos de
1778.
Geomancia. Adivinación que depende de las protuberancias,
ruidos y movimientos dela
Tierra; también estudia las grietas provocadas por el Sol en
el lodo seco. Más tarde, se creó una sofisticada variante, en la que se usaban
puntos hechos al azar para determinar el futuro. Estos puntos eran
originalmente formados en la tierra, por lo que también a esta forma se le
conocía como geomancia.
Giromancia. Se trata de una curiosa forma de adivinación en
la que varias personas giraban en círculos dentro de un gran anillo, cuyo
perímetro estaba marcado con las letras del alfabeto. Cuando los bailarines de
mareaban, ocasionalmente pisarían una o más letras, y era a partir de las
palabras así formadas que se vaticinaba el futuro.
Hipomancia. Adivinación con base en los caballos. Los
antiguos celtas criaban equinos especiales en arboledas sagradas. Durante las
procesiones sacras, los caballos seguían al carro guía, y el futuro se predecía
por su conducta. Los antiguos germanos utilizaban un segundo método; mantenían
caballos sagrados en algunos de sus templos. Si al dejar el templo para llevar
a los guerreros a la batalla, la pata delantera izquierda de la bestia era la
primera en trasponer el umbral de los recintos sagrados, los guerreros se
convencían de que no tendrían éxito, y cancelaban el ataque sorpresa planeado.
Lampadomancia. Augurios del futuro obtenidos por la
observación de las oscilaciones de las antorchas. Si la llama se recogía
formando un punto, los signos eran favorables; dos puntos, desfavorables; tres
puntos en la misma antorcha era lo más auspicioso posible. Si la flama se
doblaba, los sanos enfermarían; si se extinguía repentinamente sin causa
aparente, se avecinaba el desastre.
Licnomancia. En tiempos antiguos, adivinación prac¬ticada
con la flama de una lámpara de aceite. Hoy en día, es otro nombre para designar
la adivinación con velas. Veáse el capítulo 9, "Fuego, velas, humo y
cenizas."
Molibdomancla. Adivinación con plomo. Se fundía una pequeña
cantidad de este metal pesado y se vertía rápidamente en un recipiente con
agua. El futuro se leía en las formas así creadas. Un método similar consistía
en verter plomo fundido en el piso y, tras haberse enfriado, observar sus
siluetas. Esta forma de adivinación puede producir las siluetas más inusuales.
Ololignomancia. Predicciones basadas en el aullido de los
perros. Generalmente se consideraba que eran malos augurios.
Rapsodomancia. Una forma de oráculo en la que se abre un
libro de poesía al azar, y el pasaje que aparece de inmediato ante los ojos se
examina para encontrar claves adivinatorias. Es otro nombre para la
bibliomancia.
Tiromancia. Una curiosa forma de adivinación que hace uso
del queso. Pudo haber consistido en la observación de la leche al cuajarse. Los
cuajos formados en este proceso pudieron interpretarse con el pensamiento simbólico.
(El queso se ha elaborado a lo largo de toda la historia.)
Xilomancia. Adivinación que precisa madera. Se formulaba
una pregunta al caminar por el bosque. Se observaba el suelo. Todo trozo de madera
allí encontrado se interpretaba según su forma, tipo —si se le conocía—,
etcétera.
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